Cuando era chica, iba al campo de mi abuela con mi familia durante el verano. Era normal para mi ver a la gente descalza por el pasto, y yo queria imitar eso; había algo de satisfactorio en sentir el pasto en mis pies, la naturaleza, todo en general. El problema era que la mayoria del tiempo me clavaba astillas en los pies. Era como si mis pies fuesen imanes a estas pequeñas y puntiagudas cosas.
En fin, cada oportunidad mi mamá me sacaba las astillas con una aguja, y luego me malcriaba con algunas galletitas rellenas con leche. Pero siempre, entre el momento en me clavaba la astilla en el pie y, luego, cuando mi mama me la sacaba, había como unas cuantas horas de por medio. Le esquivaba a la idea de sufrir para que me la sacara. Era como que prefería acostumbrarme al dolor. Después me daba cuenta de que no era tan terrible, y que la espera y la "agonía" era innecesaria.
Todo esto me hace preguntarme: ¿Por qué posponemos cosas así? ¿Cosas que sabemos que nos hacen mal pero que preferimos hacer después?
Preferimos adaptarnos un poco al pequeño dolor antes de sentir mucho dolor, porque es más facil; cuando en realidad, al final, nos damos cuenta que no solo duele más, sino que no era tan doloroso como creiamos.
A veces, llego a la conclusión que al ser humano le gusta complicarse la vida. Nos encanta torturarnos un poquito con cosas tontas, para no tomar el camino difícil. ¿ Por qué? Porque pensamos demasiado.
¿Vieron que siempre nos dicen que la diferencia básica entre el ser humanos y los animales es la razon? Ahora yo pienso, ¿ Que tiene de bueno esto? ¿Si lo único que hace es que nos compliquemos todos los días? Algo simple, básico, le damos un millon de vueltas hasta que encontramos la solucion; que quizas estaba ahi frente a nuestros ojos.
Por eso, creo que ser tonto es más fácil. No pensar tanto, es no complicarse tanto la vida.
¿ O ya es pensar demasiado todo esto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario